













Esta serie es un experimento para visualizar la “des-tropicalización” de Costa Rica.
La tropicalización es una estética visual aplicada a los países tropicales que son destinos turísticos, la cual limita la imagen percibida del lugar a un paraíso soleado, playero y rural. Cumple varias funciones: primero, reducir la variación geográfica y la diversidad cultural a una monocultura más “segura” y fácil de consumir para los turistas extranjeros; y segundo, excluir a los habitantes locales de la idea de modernidad económica, evitando que sean percibidos como urbanos o modernos y, por lo tanto, dignos de inversión, crecimiento y desarrollo económico. En cambio, son colocados dentro de un rol pacificado y orientado al servicio, como guías turísticos o meseros, a través de una mirada turística impuesta. Las imágenes de la tropicalización circulan dentro de nuestra economía visual, en publicidad y redes sociales, moldeando y vigilando la forma en que los propios locales perciben sus roles.
Otros países “del norte” y altamente urbanizados permiten una estética radicalmente distinta. En lugar de exigir imágenes soleadas y perfectas, permiten estéticas melancólicas, ásperas, sucias y rotas; una estética de la ruina que ofrece el descanso psicológico de la imperfección.
Imaginé cómo se vería Costa Rica si fuera retratada de la misma manera en que Nueva York o Tokio aparecen en los medios juveniles: desde el graffiti y la música urbana hasta las portadas de revistas. ¿Cómo cambiaría eso la forma en que los ticos son vistos? ¿Cómo cambiaría la forma en que se ven a sí mismos, especialmente los jóvenes, para quienes la rebeldía, la ira y la resistencia son ritos de paso importantes?
La serie también muestra escenas muy comunes de Costa Rica que suelen ser omitidas en las representaciones turísticas del país pacífico: las inundaciones frecuentes, las muertes por accidentes de motocicleta, los problemas de recolección de basura, el alcoholismo y consumo de drogas, y los tiroteos.
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