Cada puntada imprime el espíritu de la persona. También siento que el acto de perforar y pasar el hilo tiene algo en común con perforar la piel, con algo que atraviesa, transforma y entrelaza.

Los hilos de fibra y tela, o el propio hilo, bien podrían ser cosas orgánicas, pensamientos, deseos, momentos y vidas. Cada pensamiento que tengo al hacer una puntada queda ahora registrado, casi para siempre.

Las diminutas discrepancias en la posición del agujero y en la tensión del hilo son como las discrepancias en el flujo de mis pensamientos y en mis acuerdos o desacuerdos conmigo misma.

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