Un día llegaron los hombres blancos, y su piel era blanca, como la muerte. Entonces nos despojaron de todos nuestros colores y nos dejaron solo aquellos que no querían. Gris carbón, como el cielo sobre la ciudad cubierto por su contaminación. Amarillo, como la piel del pollo en los mercados.
Se llevaron todos nuestros colores y nos dejaron confundidos y peleando entre nosotros, incapaces de recordar los nombres de los tonos que solíamos vestir. Y cada año recordamos menos y menos. Intentamos recordar, como si pronunciar sus nombres pudiera hacerlos regresar, pero esos colores viven detrás de vitrinas, detrás de los guardias de seguridad de los museos.
Y pensamos qué extraño es que hayan puesto nuestros colores en la oscuridad. ¿Cuál es el sentido? ¿Cuál es el sentido de esconder todos nuestros colores?
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