Hambrientamente me resisto a salir corriendo para ser devorado por algo en la calle. Tengo miedo de ser comido, así que como, pero esta vez no. No tengo miedo. No voy a comer. No voy a dejar que me devore otra vez. Quiero permanecer despierto. Quiero pensar. No quiero cometer ningún error, pero qué es o no es un error, no lo sé, así que intento no cometer el error de aquello que no sé qué es. Solo conozco la imagen inmediata de ser cazado. Solo sé de qué debo huir, y solo conozco el pequeño margen de sensación de estar vivo, el pequeño margen de conciencia que me permite seguir existiendo. Pero este margen no es tan grande, y sé todo el tiempo que es más pequeño que el margen de la no existencia. La no existencia palpita y late y se expande contra mi margen de ser. Contengo la respiración y me contraigo. Este palpitar y contraerme es todo lo que he conocido. No sé qué es un error. No estoy seguro, pero sé que no quiero cometerlo porque le tengo miedo. Sí, le tengo miedo. ¿No es esa razón suficiente? Está mal tanto para mí como para todos los demás. Debo protegerme a mí mismo y a todos los demás de aquello que no pueden ver porque yo sí puedo verlo. Solo yo puedo verlo, aquello que es imposible de mirar.
Leave a comment