30. Interludio

Se despertó de una siesta. Estaba cansada y agitada. Revisó el estatus del vuelo; “faltan 20 minutos”, anunciaba. Afuera, las colinas abajo se dibujaban en líneas rectas y organizadas, y ella notó con tristeza que ya estaba lejos de México.

Extrañaba a Lucero horriblemente, casi como una niña extraña a su madre. A distancia se sentía cerca de él. Se sentía segura y en paz.

Esa canción dulce y añorante había estado en repetición mientras dormía. Llevaba mucho tiempo sin escribir nada, pero las imágenes se formaban ahora dentro de ella a la perfección:

Fuera de la ventanilla del avión
las luces de la ciudad forman estrellas abajo
en formas más organizadas que
las lomas de Sierra Verde
Estoy sentada cerca de primera clase
Pensaba en cómo
algunos ricos quieren ser famosos
y otros no
Y querer ser visto o escondido
no hace mucha diferencia
Así que puedes quedarte con
tu secreta vergüenza de crush de secundaria
Vienes y vas alto sobre mi cabeza
volando a la torre más alta
de tu castillo
construido piedra por piedra
sobre desilusión
y amargura
Soy demasiado joven para saber
dices
qué significan las cicatrices en tus manos
Hasta tu voz
solo habla desde las cumbres de montañas
entre las nubes
Tu máscara de misterio
nadie puede abarcarla
Me pasa que conozco esta historia
el mito de Ícaro
cómo su hijo voló demasiado cerca del sol
He visto el mismo fuego en los ojos de hombres jóvenes
ambiciosos y temerarios y divinos
en este pueblo de playa
cambiando demasiado rápido
Incluso los héroes cometen errores
y destrozan postes de luz
acusan al hombre equivocado
y luego huyen lejos, lejos
Una que otra vez tú invades
mis lugares difíciles
calles sin nombre
Juré que nunca volvería a pasar
Así que solo me abro cuando tú te cierras
bailo en las calles vacías
mientras duermes
Y nunca veo el lado oscuro de tu cara
como la luna de Plutón
que gira en el mismo eje que ella
te sientas en tu prisión
olvidando qué era lo que estabas esperando
¿Era yo?
Vuelves a cerrar la puerta de tu cuarto
Aún no, aún no
Yo solo era una invitada en tu casa del descontento
no una espía en la casa del amor
Pero incluso en el espacio vacío
y millas de duda
entre nosotros
tréboles de cinco hojas y
gente zurda
uno en mil millones
átomos girando
de alguna forma descubro
que tú y yo
colisionamos.

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