28. Preguntas
Lucero dio una calada a su porro. El rostro tenso de memoria, las líneas alrededor de ojos y boca marcando surcos finos y afilados en su cara guapa.
—Mi esposa tuvo un hijo de esa aventura y yo lo adopté. No tenía a dónde ir.
Era consciente de lo intensamente que había captado la atención de Isabel. Su mente siempre era tan aplastante, y su corazón tan débil.
—Tenía tantas preguntas que nadie respondió. ¿Por qué mi madre me dio en adopción? ¿Por qué mi esposa no me dijo simplemente que ya no me quería?
Leave a comment