Regresé por mi reino
Encontré a mi amante
ebrio y confundido,
pedazos de su cuerpo
vagando por la selva
Mis besos,
como lobos,
como la fuerza de la muerte
Mi ausencia, como aire fresco,
inicia la descomposición
Maté a tus demonios
Se pudrieron dentro de ti durante años
Años en los que me miraste
con desprecio y amargura
El aroma de cerezas dulces
en tu cuerpo moribundo
Delicados tallos de hongo blanco
brotando de tus ojos
Ebrio del veneno
que hincha tu cuerpo pesado
Qué hermoso duermes, amor mío
Dime,
¿qué ha aprendido tu alma
en quinientos años bajo tierra?
¿Qué aprendiste del poder y del amor?
Llora llora llora lágrimas de sangre y oro
hasta que el río se aclare
Que venga y nos separe
Una y otra vez
Ya no le tengo miedo a esta separación
Lo que hacemos, lo hacemos sin razón
Sin propósito
No lo entenderán
Nuestra fe en la nada
Nuestro baile
Con la música que nadie puede oír
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