No pido al amanecer qué me puede dar
Espíritus rojos se elevan de la tierra
Desde un lugar sin formas
Solo pido que me abracen con dulzura
Pero ni siquiera eso
solo pido dar
Al que vale la pena dar
Las frutas se compran y se venden
Pero no tienen nombre ni costo en mis manos
No tengo medida en mis manos
Veo su talento, o su belleza
Nunca me he sentido digno
De ser intercambiado
Bien, me quedaré aquí
En el vacío de mi corazón
El lugar desde el que observo
Y comprendo lentamente
Y me duermo
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